lunes, 29 de septiembre de 2014

3° AÑO Poema: La niña de Guatemala

Análisis de La niña de Guatemala – por Ángel Rama (Asir – Revista de Literatura – Marzo/Abril 1953)
    
    Recordemos, antes de leer el famoso poema IX de Versos Sencillos, conocido por “La niña de Guatemala”, que fue José Martí quien dijo: “La poesía debe tener la raíz en la tierra y base de hecho real”.
    Efectivamente un hecho real motiva el poema, y a él se atiene su desarrollo que refiere un suceso ocurrido en Guatemala durante la permanencia de Martí en los años 1877 y 1878, y del que fue partícipe secundario. El hecho es conocido, y la trasposición poética que en él opera Martí respetuosa de sus términos generales, tal como han llegado a nosotros.
    A poco de su arribo a Guatemala procedente de México donde se ha comprometido con la que más tarde será su esposa, Carmen Zayas Bazán, conoce Martí a María García Granados, la niña de Guatemala, segunda de las cinco hijas del general Miguel García Granados. Éste había sido presidente de la República y gozaba de gran predicamento oficial y popular. La familia del general lo recibe cordialmente, como a un integrante más, y para él, que amó y deseó siempre la vida hogareña, reemplaza a la familia suya dejada en México, también formada por numerosas mujeres.
     Un vínculo sentimental se establece pronto entre María García Granados y Martí, “el profesor Torrente”, como le llamaban, de la Escuela Normal Central, quién contaba en esa fecha 24 años. La naturaleza del mismo y especialmente la actitud que correspondió a Martí, han quedado para nosotros en la penumbra. Sabemos lo que dice líricamente en dos composiciones poéticas que le dedicó en 1877; en ellas han visto sus biógrafos una notoria reticencia de sentimientos. Como si atraído amorosamente por La niña de Guatemala, le impidiera hablar, obedecer a esa atracción y responder al amor ofrecido, el recuerdo de Carmen Zayas Bazán.
    Si pensamos en la situación de los dos actores de la historia, hay un primer desencuentro: dos actitudes de sentir diferentes aunque no opuestas, incapaces de concertarse mutuamente. Ambos impulsos se rozan, participan de instantes comunes, pero se esquivan porque, sea cual fuere el sentimiento de Martí, tienen distinta naturaleza y apuntan a distintos fines.
    La peligrosa ambigüedad de este desencuentro alejó a Martí de la casa del general García Granados, y resuelta su situación económica, vuelve a México para casarse. De su partida sólo conocemos ciertamente lo que Martí nos cuenta en su poesía; la almohadilla de olor, el beso en la frente, el subir al mirador para verlo partir.
    Poco después de volver con su esposa ocurre la tragedia. El estado de melancolía y depresión de la joven se acentúa, enferma a consecuencia de un enfriamiento al bañarse en el río y muere. El funeral congrega a todo el pueblo guatemalteco y a él asiste Martí en compañía de Izaguirre y Palma.
   De la trasmutación poética que Martí opera en el hecho real dijimos que es fiel a su verdad tal como la conocemos. Pero hay algún momento en que la exposición de los hechos está forzada por la interpretación que de los mismos realiza el autor.
    Efectivamente, los hechos reales, viene a decirnos el poeta, son pasibles de doble interpretación: para todos o para una gran mayoría, la niña muere de frío; para él, que está en el secreto de sus acciones, muere de amor. He aquí el primer desequilibrio que vemos en el poema y no es el único. 

    
   Desde el punto de vista formal, se trata de un poema estructurado en cuartetos, porque está compuesto por estrofas de 4 versos cada una. En total tiene 9 estrofas, de rima consonante alternada.
Esta forma recuerda la de los antiguos romances españoles, de los siglos XIV y XV, que se transmitían por tradición oral; integrados por versos octosílabos.
    Al igual que ocurre con este poema, los romances tenían un comienzo abrupto: no había una presentación previa de los personajes, si bien en su caso ello no se justificaba, porque por lo general se referían a personajes conocidos por todos. Además, tenían un final trunco, que dejaba incierta la continuidad a la imaginación del que los escuchaba - más que del lector, porque generalmente no estaban escritos ni se leían - y que, en realidad respondía a que esa continuidad de los sucesos referidos a los protagonistas estaba, en los hechos, librada al futuro ya que por lo general se relataban en presente.
   Este poema está centrado en la persona del poeta; es un relato subjetivo de sus visiones y sentimientos. Ese “yo lírico”, se expresa enamorado de la niña que constituye el sujeto principal del poema; a la que se asigna como esencial característica personal la juventud - asociada a designarla como niña - la inocencia, pureza y virginidad, lo que acentúa el impacto de la visión trágica de su destino. Pero - como se indicará enseguida - existen en el texto fuertes elementos que llevan a considerar que se trata de un amor filial, por haber sido la niña la hija del poeta.
     Los elementos literarios de que sirve el poeta para transmitir esos rasgos, son las referencias al color blanco; como en las flores, que además son lirios, siempre asociados a la muerte. También los jazmines, y sus zapatos. También se encuentran implícitos en cuanto se relata una situación en que el amado se aleja, y luego retorna casado con otra.
    La técnica de relato que utiliza el poeta, consiste en una alternación del presente en el cual acaba de ocurrir el entierro de la niña, dando con ello un ambiente inicial trágico. De inmediato, continúa alternando en cada estrofa una sucesión cronológica, en el pasado y en el presente, en la cual transcurre el proceso del amor frustrado de la niña y del acto de su entierro. Éste, a su vez, encierra el momento de su muerte. Las referencias a momentos del pasado, son marcadas por el empleo de puntos suspensivos iniciales en cada estrofa.
     A pesar del carácter predominantemente lírico del poema, contiene elementos claramente narrativos. Además de la niña misma, aparecen otros personajes. Su amado, al que se describe como “el desmemoriado”; con lo que en una sola palabra se le juzga y critica como una persona inconsecuente que no correspondió al amor de la niña.
    También están los obispos y embajadores, cuya mención como portadores del féretro, sirve para ubicar a la niña muerta como alguien perteneciente a un círculo social importante; lo que se refuerza con la referencia a que en su casa existía un mirador desde el cual ella vio retornar a su amado.
     Existe asimismo un personaje colectivo, genérico: el pueblo que acompaña el entierro “cargado de flores”; indicándose con ello que la niña también había merecido el afecto general, y que su tragedia había producido una conmoción muy grande en su comunidad.
    El enterrador, es otro personaje del relato, que cumple una función doble; porque su presencia, por una parte, aporta un elemento trágico emocional, al simbolizar el final del sepelio que, en tales actos constituye generalmente el momento de mayor emotividad. Y la segunda, de obrar como un elemento de llamado a la realidad al poeta: “me llamó el enterrador”.
     Esta referencia a que el poeta fue llamado por el enterrador al finalizar el entierro, se cuenta entre las que contribuyen a sugerir que la muerta era en realidad hija del poeta; ya que la experiencia es que los enterradores se dirigen siempre a un allegado. Lo cual puede considerarse corroborado por la expresión de que, a pesar de ser una niña, la había amado toda su vida; y que participó muy directamente en su entierro, dándole un beso de despedida en su frente.
     Como otro recurso poético hay un intenso empleo de la metáfora, que se expresa en las referencias que hace inicialmente a que se coloca “a la sombra de un ala”; como indicación de que necesita y busca alguna forma de protección que le aporte un momento de serenidad frente a su estado emocional, para poder contar el relato.
... “este cuento en flor”, indica sin duda lo reciente del hecho que relata, la muerte y el entierro de la niña; porque el hecho de florecer es muy breve. La frente de ella “como de bronce candente al beso de despedida” evoca lo opuesto de la impresión de frialdad de la frente al dar en ella el beso de despedida a la muerta; como descripción de la intensidad del dolor que sintió el poeta al dárselo. Al mencionar “la bóveda helada”, se alude a la frialdad del sepulcro, intensificada por el uso de la redundancia de adjetivar a la bóveda con su obvia característica de ser “helada”.
     La referencia a “su mano afilada” señala la delgadez de la mano, que simboliza la juventud de la niña como así también lo trágico de su muerte.
    El elemento poético central lo constituye la atribución de la muerte, como causa, a una desdicha de amor, conformada por el retorno del amado ya casado con otra; contraponiéndolo a lo que se presenta claramente como un acto de suicidio, al haber entrado la niña en el río, en la hora previa a la noche.
La reiterada expresión “que se murió de amor”, en la primera estrofa y en la última, concordada con su alternación obsecuente en las todas las estrofas impares, obra como un estribillo, que aparece regularmente; remarcando así esa idea central, del impulso poético de la obra, de la muerte originada en el amor.

    

3° AÑO José Martí

Martí Pérez, José ( 1853-1895 )
Nombre artístico: José Martí


hombrescelebres.blogspot.com 

   Nació en La Habana en el seno de un hogar humilde el 28 de enero 1853, hijo de Mariano Martí y Leonor Pérez y muere el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos en la antigua provincia de Oriente. 
    Por su radical y revolucionario pensamiento político, y por su vastísima y original obra de creación literaria es considerado una de las figuras cumbres de la América Latina y el Caribe. Ensayos políticos, como el trascendente Nuestra América; crónicas periodísticas; artículos de análisis de muy diversos aspectos de la realidad política, social, económica y cultural de los países latinoamericanos, y de los Estados Unidos ; ensayos biográficos y semblanzas de pensadores, héroes, políticos y creadores de ambas secciones del continente; artículos de crítica artística, literaria y científica, y los discursos cuyos textos han llegado hasta nosotros, dan cuerpo a su extraordinaria labor de creación. 
    Una trascendente obra poética -en la que se destacan los poemarios Ismaelillo y Versos sencillos-; un mensuario enteramente redactado por él, dirigido a los niños latinoamericanos -La Edad de Oro-, y un conjunto epistolar de excepcional calidad, completan su extraordinaria obra de producción literaria, que le ha permitido ser considerado como "el acontecimiento cultural más importante de América Latina en el siglo XIX". 
    Ejerció sistemáticamente la docencia, pero sería por su intensa labor formativa entre los amplios núcleos de emigrados revolucionarios cubanos y puertorriqueños que le serían dados en vida, y por sus propios contemporáneos, los calificativos de Apóstol y de Maestro.
    Reiniciada en Cuba -febrero de 1895- la “guerra necesaria” por él organizada, desembarca en abril por la región oriental del país y cae pocas semanas después, en Dos Ríos, el 19 de mayo, como colofón de una vida en la que su toma de partido junto a los pobres y oprimidos había desempeñado un papel determinante. Sus restos descansan en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.   (http://www.cubarte.cult.cu)


www.correodelorinoco.gob.ve




jueves, 18 de septiembre de 2014

PRESENTACION DE La Celestina

ACTIVIDAD  4º
Presentación de La Celestina
Se propone al grupo la preparación de los siguientes temas:
1)      El contexto histórico-social de La Celestina a través de fragmentos de  filmes que recreen la época en que fue publicada.
2)      Panorama general de la literatura del siglo XV con textos seleccionados por el grupo – que incluirá lectura en clase-, a modo de ejemplo.
3)      Problemas en torno a la autoría de la obra y las distintas ediciones.  Determinación del género literario de  La Celestina utilizando usando infografía preparada por el grupo.
4)      Argumento de la obra y temas principales.  Estilo, estructura y relación entre personajes.
5)      Estudio del personaje de Celestina como arquetipo de la alcahueta a través del Oleo sobre lienzo realizado por Picasso en 1904.
6)      Análisis literario de la escena I del Acto I como planteo de la acción dramática.
7)      Comentario del diálogo entre Celestina y Melibea en el Acto III.
8)      Comentario general y estudio comparativo entre la obra de F. de Rojas y la película dirigida por Gerardo Vera y protagonizada por Penélope Cruz, llamada, La Celestina.

 La adjudicación de los distintos temas se realizará por sorteo, mientras que los grupos se conformarán por afinidad.  El trabajo será planteado el día 29/9/14 y las presentaciones que no pueden durar más de 15 minutos reloj, comenzarán el día 6/10, siguiendo rigurosamente con este calendario:

GRUPOS
6/10
9/10
13/10
1
X


2
X


3
X


4

X

5

X

6

X

7


X
8


X












La rúbrica que se utilizará para calificar la exposición tendrá en cuenta los siguientes aspectos:

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ELEMENTOS DEL GÉNERO LÍRICO


La poesía lírica no pretende relatar una historia sino que trata más bien de ser un vehículo para la expresión de los sentimientos subjetivos del autor. En su origen, la poesía lírica iba asociada al canto, es decir, tenía un acompañamiento musical. En la actualidad, cuando hablamos de poesía nos referimos a la poesía lírica, ya que la épica apenas tiene desarrollo. Los poemas líricos son breves y suelen agruparse formando libros.
Aun cuando todos los lectores reconocen sin dificultad el género poético, paradójicamente, resulta difícil definir con precisión la poesía. Cada poeta parece tener una idea distinta de lo que es su arte, y de hecho la reflexión sobre la poesía es el tema de muchos poemas. Quizás esta aparente falta de acuerdo tenga que ver con el carácter fuertemente subjetivo, personal, de la expresión poética.
Normalmente la poesía está escrita en verso y, por lo tanto, el ritmo y la musicalidad tienen una especial relevancia. A partir del siglo XIX, aparece también el poema en prosa, de modo que el verso deja de ser un rasgo definitorio. En cualquier caso, en el poema los elementos que proporcionan un ritmo suelen ser muy importantes. Además de ritmo, en las obras poéticas encontramos una gran concentración de recursos expresivos, ya que la atención que el autor concede a la forma es extrema.
La temática de la poesía es también variada, pero suele predominar el mundo interior del autor, sus sentimientos, su concepción del mundo. El amor, correspondido o rechazado, el dolor ante la muerte, el sentimiento por el paso del tiempo, la exaltación ante la belleza de la naturaleza son temas líricos universales.

Características del lenguaje poético

Estamos demasiado acostumbrados a identificar verso y lírica. No obstante, la lírica como género literario se caracteriza por la expresión íntima del yo y no por las formas utilizadas o la extensión de las mismas; es cierto que la producción lírica que conocemos, en su mayor parte, aparece escrita en verso y que sus composiciones no son de gran extensión, pero estas características no son exclusivas. Podemos encontrar el verso usado en producciones dramáticas (de hecho ése es su origen y en determinadas épocas ha sido un rasgo distintivo del género) o en obras de tipo narrativo (la epopeya, por ejemplo).
Algo similar ocurre con la extensión de las obras líricas. A menudo percibimos las creaciones líricas como obritas de corta extensión (en comparación con la narrativa o el teatro) con una gran concentración de artificios retóricos y estructuras muy meditadas por sus autores, que representan una perfecta simbiosis entre forma y contenido. Ello no quiere decir que en un relato, por ejemplo, no podamos encontrar las mismas características.
También puedes encontrar muchos artificios retóricos en el lenguaje publicitario, que en esta ocasión pretende ser muy original para cumplir la función que se le supone: atraer la atención del público, del receptor del mensaje, sobre el producto.

Lírica y verso

Desde los orígenes del género las composiciones líricas se caracterizan por su ritmo; de hecho el propio nombre lírica proviene del término griego lira, instrumento musical con el que se acompañaban las composiciones de ese tipo, cuyo contenido era de lo más variado y no coincidía con lo que hoy conocemos por lírica.
La métrica será la disciplina que se ocupe de estudio del verso, de la estrofa y del poema. El poema es la realidad rítmica máxima, superior a la estrofa; la estrofa constituye un periodo rítmico constituido por versos y el verso, es una palabra o conjunto de ellas que se someten a medida o cadencia.
Al verso se le reconocen efectos musicales. El ritmo hace referencia a una especial ordenación de los elementos que constituyen la cadena hablada.  Pero, mientras en la comunicación ordinaria esos elementos se organizan de manera libre, asimétrica e irregular - y es lo que conocemos como prosa-, en poesía, el verso se somete a determinada estructuración. 

Los versos se clasifican de muy diversas maneras:

a) Por el acento final. Según su terminación, sea ésta una palabra aguda, llana,  esdrújula o sobresdrújula, recibirá distintas denominaciones:  oxítono, paroxítono o proparoxítono.
b) Por el ritmo acentual. El verso español tiene su acento estrófico en la penúltima sílaba. Si los acentos tienden a recaer en las sílabas pares hablamos de ritmo yámbico (oó) y si lo hace en las impares, hablamos de ritmo trocaico (óo).

c) Por el número de sílabas
Para medir el número de sílabas de un verso hay que tener en cuenta lo siguiente:
• En principio hay que considerar las sílabas fonéticas.
• Hay que estudiar el acento final del verso; si acaba en palabra aguda se considera una sílaba métrica más; si es esdrújula, una menos.
• Y aplicar distintos fenómenos métricos, conocidos como licencias poéticas  que son recursos  utilizados por el poeta para mantener el número de sílabas del verso y ajustarlos a una medida y rima determinada. 
EJ.
  

SINALEFA
DIERESIS
SINÉRESIS
CESURA
Es la unión de una sílaba de la vocal final de una palabra y la inicial de la palabra siguiente.  Esto ocurre cuando   una palabra acaba en vocal y la siguiente empieza por vocal o h muda se cuenta como una sola sílaba métrica.
Consiste en pronunciar un diptongo en dos tiempos y, por lo tanto,  se cuenta  una sílaba más.
Es el fenómeno contrario a la diéresis:  dos vocales en hiato se pronuncian en una sola sílaba;  es decir, se crea un diptongo con elementos que no lo formarían en la lengua habitual.

Es una pausa dentro del verso, cuando este tiene al menos 11 sílabas.  El verso queda dividido en dos partes llamadas hemistiquios  que se miden como si fueran versos independientes y teniendo en cuenta la última palabra de cada hemistiquio.  La cesura impide la sinalefa.
Ej.  Ca mi nan te, nohay  ca mi no …

Ej.  o – céa - no



 

La estrofa

Las estrofas son agrupaciones de versos; hablamos de estrofas isométricas si sus versos son de la misma medida y heterométricas, si contiene versos de distintas medidas. En general, representamos con letras mayúsculas la rima de los versos de arte mayor (ABC…) y con letras minúsculas las de los versos de arte menor (abc…).
La rima

Un fenómeno importante que relaciona unos versos con otros y los organiza en estrofas es la rima, si bien tampoco es imprescindible, especialmente en la poesía contemporánea. La rima se refiere a la igualdad fonética en los finales de palabra, generalmente a final de verso.
La rima puede aparecer como:
-          Rima total (consonante o perfecta): reiteración de fonemas a partir de la última sílaba acentuada.

-      Rima parcial (asonante o imperfecta): coincidencia de  sonidos vocálicos a partir de la última sílaba acentuada. 

• Según su disposición, la rima puede ser continua (aaaa…), gemela (aabb…), encadenada (abab…) o abrazada (abba…), como muestra el ejemplo...




La pausa

Una pausa es un silencio que se produce en determinados momentos de nuestra dicción. Marcamos las pausas gramaticales con los distintos signos de puntuación (coma, punto y coma, dos puntos, punto…). En el verso hay además otro tipo de pausas:

pausa versal, la que se produce naturalmente al final de cada verso.
pausa estrófica, la que se produce naturalmente al final de cada estrofa.
Pausa interna, la que se produce en el interior de un verso. Ésta pausa no es obligatoria y procura al
verso determinados efectos de realce y rítmicos.
La cesura es una pausa versal en el interior de un verso compuesto (de más de once sílabas) que lo divide en dos hemistiquios (de igual o diferente medida), impide la sinalefa y permite la aplicación de las reglas de acentuación estudiadas más arriba.
Si la pausa versal no coincide con la morfosintáctica se produce un encabalgamiento, que el poeta usa para conseguir determinados efectos expresivos como el de imprimir un ritmo distinto al verso. El encabalgamiento puede afectar a un verso completo, a un hemistiquio o a una o varias palabras; en cualquier caso, tienes que ver que el final del verso rompe una unidad morfosintáctica (a veces, hasta una palabra).

LA POESÍA HOY ...

Tras las vanguardias artísticas, los poetas han experimentado con la poesía  rompiendo, incluso, con el uso tradicional de las palabras en la hoja tal y como lo hizo Stéphane Mallarmé  en Un coup de dés ( Una  tirada de dados), publicada en 1897, dos años antes de su muerte.
Éste es el poema ...
Sin lugar a dudas, esta obra,  inauguró la poesía visual pues la configuración externa enriquece la experiencia poética.  Aparecen palabras sueltas, dispersas por el espacio blanco de un papel;  otras, están resaltadas en mayúsculas. Es un poema de palabras objeto, hecho para leer y para ver.
Hoy en día, artistas como MANUEL MILLÁN CASCALLÓ (Barcelona, España, 1954), crean obras donde hay que tener en cuenta las relaciones que se establecen entre dos lenguajes como mínimo: el icónico y el verbal, aunque también puede participar en su aspecto visual el lenguaje sonoro, el fonético, el lenguaje matemático, como ocurre en algunos de estos ejemplos de su obra ...